
Amazon está en conversaciones avanzadas para adquirir Globalstar, empresa de comunicaciones por satélite, en una operación valorada en aproximadamente 9.000 millones de dólares, según informó el Financial Times el 2 de abril de 2026. Si se concreta, el acuerdo representaría la mayor apuesta de Amazon en infraestructura de satélites de órbita baja y un desafío directo a Starlink de SpaceX, que actualmente domina el mercado con más de 10.000 satélites operativos y 9 millones de usuarios.
Por qué Amazon necesita a Globalstar
Amazon lleva años construyendo su propio servicio de internet satelital bajo el proyecto anteriormente conocido como Project Kuiper —ahora llamado Leo—, con una ambición de desplegar 7.700 satélites para competir con Starlink. Sin embargo, el avance es lento: la compañía lanzó apenas 200 satélites desde abril de 2025 y recientemente solicitó a la FCC más tiempo para cumplir el requisito de tener 1.600 satélites en órbita antes de julio de 2026.
Globalstar, con sede en Luisiana, opera una constelación de satélites LEO que provee servicios de voz, datos y seguimiento de activos para clientes enterprise, gubernamentales y de consumo. Lo que hace especialmente valiosa la adquisición potencial no es solo su flota de satélites, sino también su espectro de frecuencias —un recurso escaso y regulado cuya adquisición aceleraría enormemente el despliegue de Leo— y su infraestructura terrestre operativa.
La complicación: Apple tiene el 20% de Globalstar
Las negociaciones tienen una capa adicional de complejidad. Apple invirtió 1.500 millones de dólares en Globalstar en 2024 para garantizar la expansión de la constelación de satélites que permite la función de SOS por satélite del iPhone. A cambio, obtuvo una participación del 20% en la compañía. Cualquier adquisición de Globalstar por parte de Amazon requiere, por tanto, la participación de Apple en las negociaciones, añadiendo una dinámica inusual: dos de las mayores compañías tecnológicas del mundo negociando juntas la venta de un activo de infraestructura crítica.
Los inversores reaccionaron de inmediato: las acciones de Globalstar subieron más de un 12% en el premercado al conocerse la noticia, mientras que las de Amazon cedieron levemente, reflejando el coste de la operación.
La carrera por el internet desde el espacio: más que conectividad
Para entender la magnitud estratégica de esta operación hay que ir más allá de «internet por satélite para zonas rurales». La batalla entre Amazon y SpaceX/Starlink se está convirtiendo en una competición por infraestructura de comunicaciones global que incluye:
- Defensa y seguridad nacional: Starlink ya opera Starshield, una versión militar de su red, con contratos con el Pentágono y aliados de la OTAN. Amazon tiene una posición fuerte en cloud gubernamental (AWS GovCloud) y una adquisición de Globalstar le daría infraestructura de comunicaciones complementaria.
- IoT industrial a escala planetaria: Globalstar tiene una base consolidada de clientes enterprise para seguimiento de activos en sectores como petróleo y gas, minería, logística marítima y aviación. Integrado con AWS IoT, el potencial es considerable.
- Conectividad de dispositivos de consumo: Apple ya usa Globalstar para SOS por satélite en iPhone. Una integración más profunda con el ecosistema Amazon (Alexa, Fire TV, dispositivos Echo) podría significar conectividad de emergencia en productos masivos de consumo.
- IPO de SpaceX como catalizador: SpaceX presentó confidencialmente su solicitud de IPO con una valoración estimada de hasta 1,75 billones de dólares, en gran parte impulsada por Starlink. Amazon necesita responder con acciones tangibles antes de que esa valoración se fije en los mercados públicos.
El contexto más amplio: la infraestructura espacial como ventaja competitiva
Apenas dos días antes, el 31 de marzo, Nebius anunció la construcción de un data center de 10.000 millones de dólares en Finlandia. Microsoft comprometió otros 10.000 millones en Japón para infraestructura de IA. La semana pasada, Starcloud alcanzó valoración de unicornio apostando por data centers orbitales. Todo esto forma parte del mismo patrón: las grandes empresas tecnológicas están compitiendo ferozmente por controlar la infraestructura física —terrestre y espacial— de la próxima era digital.
Amazon está en una posición inusual: líder global en cloud con AWS, pero con retraso significativo en satélites frente a SpaceX. Comprar Globalstar sería una forma de recortar esa ventaja de años en meses.
Qué significa para empresas y emprendedores
El potencial acuerdo Amazon-Globalstar tiene implicaciones concretas para el ecosistema empresarial:
- Conectividad en zonas sin cobertura terrestre. Si Amazon consolida una red satelital competitiva, las empresas con operaciones en zonas remotas tendrán una alternativa real a Starlink con la potencia de integración de AWS. Eso es relevante para agricultura de precisión, minería, energía y logística de última milla.
- IoT global con AWS. Una red Globalstar integrada con los servicios IoT de Amazon podría hacer viable conectar millones de sensores y dispositivos en cualquier punto del planeta sin depender de infraestructura terrestre, a precios de nube escalables.
- Competencia que baja precios. Cuanto más compitan Amazon y SpaceX, menores serán los costes de conectividad satelital para todos los demás. Lo que hoy es una opción premium podría ser infraestructura accesible para pymes en 3-5 años.
Las negociaciones siguen abiertas y el acuerdo no está cerrado. Pero si Amazon compra Globalstar, el mapa de la conectividad global cambiará de forma permanente — y el dominio de Starlink en la órbita baja encontrará por fin un rival con escala, capital y ecosistema suficientes para plantarle cara.
Con información de Financial Times, TechStartups, CNBC y Reuters / Redacción VinzNetwork
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